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Phd. Franklin
El pensamiento disruptivo es una ideología la cual ha llevado al éxito a muchos empresarios reconocidos de marcas que en su momento, fueron llamadas como “locas ideas”, pero hoy son empresas multimillonarias que por su pensamiento algo distinto han conseguido marcar la diferencia en el mundo.
En la conferencia “Disruptive Thinking” dictada en el ITSU, el pasado 25 de enero, a cargo del PhD Franklin González, explicó que el pensamiento disruptivo reconoce una necesidad en el mercado, encuentra una solución y la propone de la mejor manera posible. Ocurre que para ser disruptivo hay que descartar los modelos mentales tradicionales, abrir la mente completamente, teniendo en cuenta los clichés y encontrando los anti clichés. El inconveniente con el pensamiento disruptivo es que a las personas nos es más fácil hablar que realmente ponernos a hacer lo que se debe hacer.
Según el conferencista Dr. González, las principales reglas del pensamiento disruptivo son: Quebrarse uno mismo; desaprender para aprender; sacrificar un poco lo que “funciona”; cambiar de enfoque: Innovación es igual a mejora; Disrupción es igual a cambio.
Pensar que algo no está bien y descubrir los clichés, lo repetitivo en su momento fue algo nuevo. (ejemplo: IPhone)
A nivel empresarial las preguntas que hay que tener en cuenta son: ¿Cuál es el problema que está resolviendo la empresa? ¿Se está tomando una idea existente o se la está mejorando? O quizás se está descubriendo algo que nadie más tiene. Mientras se responden estas preguntas, se debe ser lo más específico posible.
Como mínimo, el concepto del problema debe abordar la causa (lo que los directivos en su campo están haciendo o han hecho históricamente), los que más sufren por el problema (el punto óptimo del mercado) y otros que intentan resolverlo (sus competidores directos).
Aunque hacerlo solo puede ser una opción. Lo ideal es conseguir a un equipo de personas que compartan el pensamiento disruptivo al cual se quiere llegar, todos deben estar siempre listos y dispuestos para hacer el trabajo como debe ser, de manera íntegra,cubriendo todas las áreas sin dejar nada en el aire. Un equipo desprestigiado debe estar dispuesto a dedicarse a esas locas horas de inicio sin quejarse y no debe ser impulsado por un retorno inmediato sino por la emoción de construir algo nuevo y mucho mejor a largo plazo.
Hay muchas formas para crear un negocio disruptivo, hay que aferrarse a una gran idea, ignorando todo comentario que piense que todo esto no tiene sentido, así todo esfuerzo puede ser difícil, o también podrías regresar a lo estándar. Por eso se debe estar dispuesto a ir en contra de lo que tradicionalmente se hace, o desaprender lo ya establecido completamente por las grandes compañías. Hay que encontrar una manera de ser el único que lo hace y qué lo que haces no se vuelva “innovador”, ya que innovación no es más que mejorar algo que ya está hecho. Ser disruptivo es romperse para romper a los demás, crear un concepto nuevo, este es el verdadero reto.
En conclusión, el objetivo real del pensamiento disruptivo es crear algo completamente nuevo que resuelve un problema de algún segmento. Para conseguirlo, se deben hacer cambios significativos a la forma de pensar, no se habla de pequeños retoques aquí y allá, sino de una forma de pensar que sorprenda al mercado una y otra vez con emocionantes soluciones inesperadas que revolucionen de alguna manera.

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